Principios básicos de la Homeopatía
El tratamiento homeopático se basa en la utilización de sustancias que, administradas a dosis muy pequeñas , son capaces de curar una determinada enfermedad, mientras que si fueran dadas a mayor cantidad a un individuo sano, le producirían unos síntomas similares a aquellos que se pretende combatir.
Imaginemos a un paciente con una diarrea profusa, acuosa, sanguinolenta, con violento dolor abdominal y acompañada de gran postración, pulso débil y sudoración fría generalizada. Si este enfermo consultara a un médico homeópata, éste le administraría Arsénico, potente veneno capaz de causar entre otras manifestaciones, precisamente, una diarrea con estas mismas características. Pero eso sí, la prescripción se haría en dosis muy pequeñas, bajo ningún punto de vista tóxicas.
En Farmacología, a menudo se observa el hecho de que las pequeñas y grandes dosis de una misma sustancia activa ejercen efectos opuestos sobre el organismo. Así ocurre en los siguientes casos:
La digital provoca, a dosis tóxicas, un ritmo cardíaco irregular y rápido; sin embargo, a dosis menores sirve como tratamiento para reforzar, retardar y regular los latidos cardíacos. Por otra parte, los síntomas provocados por una sobredosis de digitálicos son muy parecidos a los trastornos cardíacos en los que estaría indicado su uso.
El alcohol, en pequeñas cantidades, es estimulante, pero en mayor cuantía produce depresión y somnolencia, pudiendo llegar al coma.
El mercurio y sus sales provocan, a dosis tóxicas, oliguria o anuria (es decir, disminución o ausencia completa de la diuresis o excreción urinaria). No obstante, se han utilizado hasta hace pocos años, diuréticos mercuriales para tratar la oliguria.
En alergología se emplean como desensibilizantes, en pequeñas dosis, las mismas sustancias que en cantidades mayores son capaces de provocar reacciones alérgicas.
La medicina tradicional, por tanto, recurre en ocasiones al "principio de similitud". La Homeopatía lo hace sistemáticamente.
Los ejemplos comentados pueden aclarar la noción de los dos principios fundamentales de la Homeopatía: SIMILITUD Y DOSIS INFINITESIMALES.
La similitud cosiste en administrar al paciente, justamente, la sustancia que es capaz de provocar unos efectos semejantes a los síntomas de su enfermedad.
Pero esta sustancia deberá ser administrada en dosis muy pequeñas, totalmente atóxicas, pues en caso contrario agravaría el cuadro.

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